Características principales de la moda de los años 80
No es sencillo definir la moda de los años 80 con pocas palabras. Pero tampoco es imposible, así que nos quedamos con los colores neón y los accesorios extra-grandes. Dos básicos principales para poder conseguir un estilo de lo más rompedor. Los volúmenes se abrían paso y no solo en las prendas, sino también en los peinados, que luego veremos.
Las tendencias optaban por las prendas vaqueras que empezaban a verse llenas de roturas y como no, acompañadas por chapas o parches muy variados. Además de ello, la composición de diferentes tejidos se hacía básico para un mismo looks. Los leggings y medias de rejilla combinados con encajes y tul serían la principal fuente de inspiración para muchas. No había un solo estilo, sino que para triunfar, había que combinarlos todos.
Estilos básicos de la moda ochentera
Aunque a priori parece que se trata de un caos de moda, nada más alejado de la realidad. En este caso, se distinguían perfectamente tres estilos para poder ser acomodados según las necesidades de nuestro día.
Estilo deportivo
Es uno de los más recordados. El estilo de moda deportiva, poco tiene que ver con la de ahora. Aunque en ocasiones, seguro que más de una prenda la has usado de nuevo. Para marcar cada ejercicio, lo mejor era dejarse llevar por un body. Como no, siempre en colores llamativos. Unas medias que tampoco se quedarían sin su tonalidad y unos calentadores. Un complemento más que básico, y que como decimos, no sería la última vez que lo veríamos. Eso sí, sin olvidarnos de las bandas que se colocaban por la frente.
Estilo de moda para el trabajo
Para el trabajo comenzó a entrar en nuestra moda el traje. Una composición de falda o pantalón con chaqueta. En este caso, los colores más clásicos eran los protagonistas. Aunque fue toda una revolución, dichas chaquetas dejaban todo a la imaginación. Eran anchas y con hombreras. Por lo que la silueta femenina estaría poco definida.
Estilo casual para el día
En este caso, volvemos a hablar de los jerséis más anchos y en colores. Además, también contaban con escotes irregulares o los tan singulares, sin hombros. Los pantalones vaqueros de talle alto estaban a la orden del día. Las roturas en ellos hacían las delicias de una moda atrevida. Eso sí, no podían faltar los pendientes enormes y las composición de pulseras una tras de otra, así como los zapatos con calcetines bastante vistosos.
Looks inspiradores de los años 80
Como podemos ver, los shorts ya eran una de las piezas más importantes en la moda. Para ello, el dobladillo y el tiro alto tenían que ir con ellos. Además, se podían combinar con un top corto de tirantes o un body de escote hombros caídos. Si la moda de los años 70 marcó un antes y un después, ésta no dejaría indiferente a nadie.
Aunque mencionamos que los colores eran primordiales, también había una parte más relajada de la moda. Es por ello que la combinación del color negro con las prendas en tejido dénim eran dos grandes alicientes. Eso sí, intenta siempre contar con los accesorios. No se puede imaginar un estilo ochentero sin ellos. Jeans, vestidos cortos, minifaldas que se combinan con grandes pendientes, gafas o sombreros. ¿Por cuál te decantarías?.
Peinados y maquillaje de los años 80
La laca se hacía imprescindible en esta época. Para ello, las melenas largas contaban con un añadido extra: el volumen. No se buscaba un rizo perfecto, sino el volumen de los mismos. De igual modo, los flequillos se cardaban y los accesorios no tardaban en llegar. Grandes día demás o las horquillas más vistosas eran una gran idea. Para los peinados de moda en los años 80, la permanente se hacía imprescindible. También las coletas laterales y el tinte rubio se veían por todos los lugares. Comenzaba también el efecto mojado pero siempre con estilo desenfadado.
En cuanto al maquillaje ochentero, pues qué decir sino que los colores volvían a abrirse camino en él. Se combinaban los tonos en rosa con los malva y hasta los amarillos. Eso sí, el toque de brillantina o purpurina siempre terminaba un maquillaje bien hecho. El colorete y el rímel completaban un estilo muy marcado que hacía resaltar la paleta de colores que, hoy ni usaríamos. ¡Una época para no olvidar nunca!.
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